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domingo, 17 de marzo de 2013

Interessant exemple de lluita veïnal a nou barris. 

Pot-ser al Raval ja coneixem la inutilitat de reivindicar la sol.lució dels nostres problemes en el marc d'aquest espai de participació ciutadana i  hem perdut inclus l'esperança.

Pot-ser n'hauriem de prendre nota i seguir l'exemple.


Una audiencia cabreada

El nuevo símbolo del cabreo de Nou Barris es un plato de plástico. El martes pasado, en la audiencia pública con la regidora Irma Rognoni (CiU), muchos de los 200 asistentes se lo pusieron al cuello, con una cuerda, para denunciar la situación por la que pasa el distrito más aporreado por la crisis. “Queremos comer”, se leía en los recipientes. Varios vecinos los alzaban en los momentos más álgidos de la jornada participativa, en medio de pitidos. Pero no todo fueron reivindicaciones dentro de las formas democráticas. Uno de los plásticos casi golpea a Rognoni después de que uno de los vecinos se lo arrojara. Los gritos y la imposibilidad de responder hicieron que la sesión fuera levantada y la regidora tuviera que ser escoltada hacia la salida por la Guardia Urbana, en medio de gritos de “dimisión” y algún empujón. Tanto el PSC como Iniciativa criticaron el comportamiento de algunos de los asistentes, pero llamaron la atención sobre la delicada situación que vive esta zona de Barcelona.
Las audiencias públicas, que esta semana se celebran en los distritos, son el espacio donde el regidor escucha las quejas de los vecinos e intenta responderlas. Sin embargo han perdido fuelle. La afluencia no es la misma de antes, una consecuencia de la desafección hacia la política. Tendencia en la que Nou Barris es la excepción. Sesión tras sesión, la sala de actos se queda cada vez más corta. La encuesta de calidad de vida que ayer presentó el Consistorio muestra que los barceloneses califican con un 4,4 su capacidad de influencia sobre la toma de decisiones del Gobierno.


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