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El líder del PSC en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi Martí, ha vuelto
a pedir este viernes que el Gobierno municipal de CiU dé marcha atrás
con el nuevo Plan de Usos de Ciutat Vella, que fue pactado entre CiU y
PP y pone fin al coto a la apertura de nuevos hoteles,
bares y restaurantes en el distrito, y vuelva al planteamiento anterior,
ya que, de lo contrario, "se podrán abril hoteles en 400 edificios"
catalogados con la protección B.
También exige no ampliar las zonas definidas como receptoras de actividad
turística, rechazando que la avenida Drassanes y la Rambla del Raval
también lo sean, y volver a los criterios anteriores en cuanto la
densidad --la saturación de un tipo de establecimiento que impide abrir
nuevos a su alrededor-- y de rescate de licencias --que uno nuevo no
abra si otro no ha cerrado-- en la restauración y las actividades
musicales.
Finalmente pide un plan especial para las Ramblas y
que los pisos turísticos se agrupen en bloques sin vecinos en un plazo
de dos o tres años;
Martí también alertó del impacto que tendría la designación de la Rambla
de Raval como zona receptora, es decir, un sitio que puede albergar más
actividades. “Esto la convertirá en un parque temático”,
El nuevo plan de usos que entra en vigor antes del verano causa malestar
a los dueños de pisos turísticos en la ciudad de Barcelona. La
Federación Catalana de Apartamentos Turísticos (Federatur) pide que se
«cumplan las promesas que se les hicieron». Para esta entidad, ha habido
una clara inclinación hacia los hoteleros en el nuevo plan. «Queremos
que se cumpla.
Medio millar de vecinos de Ciutat Vella y Poble Sec se manifestaron ayer
por las calles de Barcelona en protesta por los planes de usos
municipales que afectan a estos distritos y que, en su opinión, fomentan
equipamientos de lujo en detrimento de otras necesidades
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