Aquí teniu part de l'estudi d'investigació que ha elaborat la UAB sobre la prostitució als nostres carrers:
"ZONAS DE PROSTITUCIÓN
Respecto a las zonas de prostitución del Raval, se admite que todo el mundo que conozca el barrio sabe dónde encontrarlas, aunque es un tema que también intenta eludirse. La prostitución predominaría en la zona sur del Raval, ya que habría como un “mutuo acuerdo” donde: la prostituta sabe dónde puede situarse, el cliente sabe dónde encontrarla y los demás saben por donde no hay que pasar.
Transitar por las calles donde hay prostitución resulta desagradable, sobre todo para las mujeres, ya que los clientes están mirando a las prostitutas como “la futura dona que tindran estirada al llit” y “no sé si jo vull passar per allà i que em vegin així”.
Se considera que si hay zonas de prostitución es porque no se están erradicando a través de actuaciones policiales, es decir, que el Ayuntamiento no hace nada al respecto.
FUTURO DE LA PROSTITUCIÓN
El futuro de la prostitución en el Raval pasaría por una regularización, que consistiría en trasladar las prostitutas de la calle a prostíbulos del centro, regulados de tal manera que el cliente tendría la seguridad de no contraer enfermedades venéreas. Si no hubiera regularización, a la larga la prostitución del Raval se trasladaría a otra zona, en el caso, por ejemplo, de que las políticas urbanísticas del Ayuntamiento siguieran prosperando. Sin embargo, también se considera que el potencial económico que genera la prostitución sería un motivo por el cual no se está erradicando. Al mismo tiempo, “las costumbres cuesta mucho que se vayan”, y dentro de un barrio que históricamente ha sido un entorno para la prostitución, parece que sería más difícil que las prostitutas renunciaran a él.
PROBLEMÁTICA Y PROBLEMATIZACIÓN
Todos los entrevistados coinciden en señalar la prostitución como un factor que “atrae” a la delincuencia y a la droga y normalmente no aceptarían acoger un “barrio rojo” cerca de sus hogares, la prostitución trae inseguridad física y psicológica.
Conclusiones y discusión
Como se ha venido diciendo, la prostitución siempre ha formado parte del Raval; sin embargo, el cómo se ha vivido este hecho ha ido evolucionado. A través de nuestra investigación hemos podido comprobar que, durante la época del Barrio Chino, la prostitución era un fenómeno más naturalizado dentro del barrio. Las prostitutas habitaban su territorio y no eran vistas como “forasteras”. Se las consideraba un sector desamparado, obligadas a trabajar en malas condiciones, pero un sector que pertenecía al barrio, que formaba parte de su identidad. Prostitutas y vecinos convivían sin demasiados problemas pues: “ya sabías que la calle era eso”.
En el Raval de hoy, se asume que la prostitución ya no es del barrio, sino que la ha traído la inmigración. Se considera pues que hay una contingencia directa entre prostitución e inmigración. Esto supone la evolución de un discurso sobre la prostitución como algo natural dentro del barrio, y que formaba parte de su escenario; a un discurso que trata la prostitución como un problema nuevo, ajeno al verdadero entorno del Raval.
Así, durante el Barrio Chino, la prostitución se ligaba a la identidad del barrio, mientras que hoy se quiere desligar de su imagen atribuyéndola a sectores inmigrantes o marginados, tachados de foráneos dentro del barrio. Aunque el Raval siempre ha servido de acogida para gente extranjera, es en parte a la contingencia entre inmigración y prostitución que se le atribuye la degeneración de su entorno. Por lo tanto, en los discursos, ni siquiera los inmigrantes serían vistos como habitantes del Raval, sino como personas que viven allí por necesidad, la misma que se relaciona con las prostitutas del Raval. La inmigración y los discursos que van asociados a la misma se une a la prostitución y crean un común denominador que da resultado a un sector estigmatizado y un “perfil” de la prostitución de calle, se combinan ambos estigmas en uno solo.
A raíz de esto, las prostitutas del Raval no se considera que sean trabajadoras del sexo, que es el término que se suele utilizar pata la prostitución de “alto caché”, sino prostitutas en el sentido de mujeres que se ven volcadas a ello por ser inmigrantes y estar en esa situación vulnerable de necesidad. El hecho de utilizar dos términos distintos para la misma actividad muestra algunas contingencias, que dejan entrever lo negativo que se ve la prostitución callejera.
Sin embargo, la inmigración no trae sólo consigo la prostitución; al parecer, los temas de mafias, drogas y delincuencia se consideran contingentes a la prostitución, y serían otros factores que estarían pervirtiendo el barrio. Todos los discursos consideran que la manera de acabar con estas contingencias sería regularizar la prostitución. Eso significaría ante todo sacar a las putas de la calle, aludiendo a las malas condiciones que tiene que soportar este tipo de prostitución. Aun así, se podría interpretar que lo verdaderamente molesto de la prostitución del Raval es su visibilidad, y podríamos aventurar que si las prostitutas estuvieran en locales, aunque no regularizados, no habría tanto debate respecto a la prostitución, la tendencia que siguen la mayoría de nuestros entrevistados vendría a resumirse así: “que hagan lo que quieran mientras yo no tenga que verlo”.
Así pues, la prostitución más asociada al Raval, y que constituye parte de su imagen, es inmigrante, callejera y por ende de clase baja. Además, en los discursos aparecía la contingencia constante entre la prostitución de clase baja y las enfermedades venéreas, factor que va incorporado al estigma de las putas. Regularizar la prostitución en locales se consideraría una forma de garantizar al cliente que no contraería tales enfermedades. No deja de ser curioso que, en los discursos, la preocupación por dichas enfermedades sea importante en cuanto puedan afectar al cliente, y no tanto en cuanto a la salud de la prostituta. Se podría considerar que hay una cosificación de la prostituta, del sexo como producto que por lo tanto requiere de garantías, ya que el cliente tendría la última palabra.
Al realizar esta investigación hemos podido entrever que el futuro de la prostitución en el Raval se considera incierto, y que muchos discursos delegan la responsabilidad del cambio al Ayuntamiento.
A raíz de este estudio, nos hemos planteado algunas preguntas que sería bueno indagar en futuras investigaciones: ¿Por qué dentro de un barrio donde siempre ha habido prostitución e inmigrantes, se ha empezado a establecer una asociación tan fuerte entre los dos?, ¿es sólo consecuencia de la visión de prostitutas inmigrantes en la calle, como se desprendía de los discursos?; luego, ¿qué otros factores han contribuido a desnaturalizar la prostitución dentro del barrio, si como apuntaban los discursos del Barrio Chino se vivía como algo natural?, ¿hasta qué punto tienen que ver las políticas de reforma del barrio con ello?; ¿por qué se considera sólo a las prostitutas como portadoras de enfermedades venéreas, y no como posibles contrayentes? y finalmente, ¿por qué se ha formado una desnaturalización de la prostitución en el raval? ¿por qué ahora se consideran dos temas separados cuando antes se trataba de un todo?"
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lunes, 8 de febrero de 2010
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